Desde
la antigüedad el lodo
ha sido utilizado en los tratamientos
de belleza gracias a los cambios
que produecen internamente
como esternamente en la piel
y en general en todo el organismo.
Los oligoelementos y sales
minerales que contienen
restablecen las funciones
vitales de las células
y utilización de
los lodos como terapia y
como uso cosmético
se remontan al siglo I A.C.
con Cleopatra y luego los
romanos.